Querido Andros,
He decidido pensarte,dibujarte en mi mente,para que seas el destinatario de mis cartas. Necesito sentirme comprendida o, al menos,leída. Que mis letras,llenas de sueños y miedos,no caigan en saco roto.
Serás como el otro extremo del hilo que, anudado a un vaso de plástico, recogerá mis palabras,aunque ya no se trate para nada de un juego infantil.Y será un recorrido solo de ida pero provechoso, si con ello alivio la carga que llevan mis hombros y mi corazón a partes iguales.
Comencemos.
Hoy era el día esperado.No por ser el más decisivo,sino por ser el primero.
El pistoletazo de salida ha resonado en mi bajo vientre a primera hora de la mañana. El dolor era tan insoportable que pensaba me partiría en dos. Aún así, y por esa naturaleza tan extraña que tenemos las mujeres (nuestra debilidad es la fuerza y motor de la raza humana) he sentido una inmensa alegría.Los dolores menstruales,cólicos y derrames de este ciclo tendrán su recompensa: nuestro primer tratamiento de infertilidad.
En futuras cartas te contaré cómo llegamos a este punto,pero hoy necesito encontrar alivio con algunas frases desafortunadas,o terminaré chamuscando estas lineas por combustión espontánea, de pura mala leche.
Nuestro primer tratamiento, como decía. De infertilidad, que no es moco de pavo. Y me he pasado la mañana, con todas sus horas,sus minutos y sus segundos (puedo prometer y prometo que no exagero,y al registro de llamadas me remito), pegada al teléfono,pues si no comunicaba (hecho casi milagroso) nadie descolgaba el auricular; y si alguien se dignaba a hacerlo,colgaba de ipso-facto.
Cuando al fin alguien se ha dignado a descolgar, y contestar, el teléfono de contacto que el propio hospital facilita,era bien pasado el mediodía.Y todo para ventilar mis asuntos en dos minutos,si llega.
"Póngase en contacto con su unidad de reproducción asistida",reza en los papeles,con una letra que se lee grande y clara. Pero han olvidado incluir, aunque sea en infinita minúscula,la otra parte de las instrucciones. Algo así como "Hágalo con un buen libro de lectura en las manos y las posaderas afianzadas en una silla,porque va para rato."
Reumiendo querido Andros,yo esperaba hacer llegar mi primera carta (por ejemplo, al cielo) y resulta que la linea estaba comunicando...
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